Los riesgos de tipos de interés y de precios en los activos de renta fija

El inversor en renta fija siempre va a tener el riesgo de mercado, que fundamentalmente está fundamentado en la variación de los tipos de interés y, por ende, en los precios de su activo. Por tanto, se somete a uno u otro según sea el horizonte temporal de la inversión en relación con el periodo de vencimiento del activo adquirido, y las variaciones de tipos de interés que se den en ese periodo.

Cuando un inversor adquiere un activo con un vencimiento superior a su propio horizonte de inversión, llegado ese momento tendrá que venderlo en el mercado secundario. Si en ese periodo los tipos han subido obtendrá una rentabilidad inferior a la esperada y, dependiendo de esa variación, podrá obtener minusvalías. Por el contrario, descensos en los tipos de interés le reportarán rentabilidades superiores a las inicialmente previstas.

Es fácil entender cómo afectan los tipos de interés a los precios de la renta fija en el mercado secundario. Cuando los tipos de interés de las nuevas emisiones aumentan, los precios de las ya existentes bajarán, pues los inversores sólo estarán dispuestos a comprarlas si su precio se reduce de modo que garantice al comprador una rentabilidad equivalente a la de las nuevas emisiones. Por el contrario, cuando los tipos de interés disminuyen, el precio en el mercado secundario de las emisiones antiguas subirá. En ambos casos, son los movimientos en la TIR los que ajustan el precio. La TIR permite homogeneizar la rentabilidad de cada emisión para compararla con los tipos de mercado.

 

La sensibilidad del precio frente a variaciones en los tipos de interés depende del número de cupones pendientes, su distribución y cuantía, y del resto de los ingresos a percibir en el tiempo. Esta sensibilidad se mide mediante la duración. Mayor duración significa mayor riesgo, pues ante subidas o bajadas de los tipos de interés, el precio del producto variará con mayor intensidad.

Esto justifica que el efecto de una variación de tipos sobre el precio de un producto de renta fija sea mayor cuanto mayor sea el tiempo que reste hasta la amortización (ya que tiene mayor duración).

Además de ser una medida del riesgo, la duración indica el momento de la vida de un bono en el que se iguala el valor de todos los flujos ya cobrados con el de los que quedan por percibir, valorados todos a esa fecha. El inversor debe saber que cuando compra un bono puede eliminar el riesgo de tipos (suprimir el efecto de sus oscilaciones, independientemente de la cuantía), si lo vende en el momento de la duración. Por tanto, se trata de un concepto con una doble interpretación.

Dedicaré un artículo específico a la duración en futuras publicaciones.

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