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La inversión en Participaciones Preferentes: Banco Santander

Hace algún tiempo, allá por mediados del año 2009, me decidí a realizar mis primeras inversiones en renta fija. El mejor momento ya había pasado, pero tampoco era un mal momento.

Buscaba una buena rentabilidad, con una seguridad relativamente alta. Los depósitos bancarios para un plazo de un año por aquel entonces estaban entorno al 3% y las letras del tesoro no llegaban a esas rentabilidades; por tanto me decidí a invertir en renta fija privada.

La inversión por la que finalmente opté, después de evaluar alguna otra, fue por unas participaciones preferentes del banco Santander, compradas en el mercado secundario extranjero, que podían dar una rentabilidad bastante elevada. Se trataba de unas participaciones preferentes perpetuas que remuneraban el CMS a 10 años + 0,05%; pagaban los intereses semestralmente y tenían fecha de la primera posibilidad de amortización en un plazo de 3 meses.

Por aquel entonces el CMS a 10 años estaba en un 3,55%, por lo que estaban remunerando un 3,60% anual.

¿Me merecía la pena arriesgarme con el Santander por un diferencial de un 0,60% con respecto a un depósito bancario tradicional y garantizado?

Como se observa en el gráfico, habían salido de la ultratumba, habiendo cotizado por debajo del 35% apenas 5 meses antes.

Participaciones Preferentes Santander

 

La cuestión era que si el Banco Santander ejecutaba su opción de call, amortizándolas en el septiembre, mi rentabilidad se aproximaría a un 100%. Como se puede observar en el gráfico, este hecho no se produjo, así que me hizo plantearme una serie de supuestos.

Para empezar, las participaciones preferentes me estaban dando una buena rentabilidad: el 3,60% que pagaban sobre el nominal, comprado al 54% para mí suponía un 6,67% (duplicaba la rentabilidad segura de las imposiciones a plazo fijo).

Pero partiendo del hecho de que por la época varias entidades habían realizado emisiones de participaciones preferentes perpetuas con una mayor rentabilidad, parecía obvio que esta emisión iba a mantenerse a unos precios inferiores al nominal durante varios años. A mi entender, al menos 5 años (hasta el año 2014), que sería cuando las nuevas emisiones de participaciones preferentes empezaran a ser amortizadas, puesto que tenían una rentabilidad muy superior y les resultaban más caras que las antiguas para su financiación a las entidades bancarias.

Mis supuestos se basaban en un precio de venta y una venta en marzo de los siguientes años, para así calcular una rentabilidad anual que se obtendría mediante el cálculo de la TIR, que una vez descontadas las comisiones, me quedaría en:

2012: 60% ->   8,11%
70% -> 13,89%

80% -> 19,18%

2013: 60% ->   7,27%

70% -> 11,35%

80% -> 15,04%

2014: 60% ->  6,80%

70% ->  9,91%

80% -> 12,72%

2015: 100% -> 15,13%

Por tanto, según mis previsiones, difícilmente se consigue obtener una rentabilidad superior al 15%. Habrá que estar atento para ver cómo evolucionan las diferentes opciones de inversión para tomar una decisión.

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